La AFL ha fijado un veto mínimo de cinco años sin acceso a partidos y al Melbourne Cricket Ground para quienes sean identificados como autores del lanzamiento de botellas hacia los árbitros tras la Final Preliminar entre Hawthorn y Brisbane. La liga anunció el domingo 20 de septiembre que colaborará con la seguridad del estadio y con la Policía de Victoria para determinar quién arrojó los objetos.
Se trata de una novedad posterior al incidente del sábado. Cuando los árbitros abandonaban el terreno de juego, se lanzaron botellas desde la grada y los colegiados tuvieron que esquivarlas. Las imágenes difundidas por la AFL ya habían mostrado lo sucedido, pero entonces no se había anunciado una consecuencia concreta para los responsables.
La liga condenó la conducta de esos individuos y la distinguió de la reacción general del público ante un desenlace discutido. Una decisión de «holding the ball» contra Jarman Impey en los últimos instantes había provocado protestas, pero el debate sobre el arbitraje no justifica arrojar objetos contra personas. El entrenador de Hawthorn, Sam Mitchell, también reprobó el lanzamiento de objetos al campo.
El alcance de la medida anunciada es condicional: el veto se aplicaría a quienes la AFL, la seguridad del Melbourne Cricket Club y la policía consigan identificar. No significa que ya se haya prohibido la entrada a aficionados concretos. Tampoco cabe atribuir el comportamiento a toda la afición de Hawthorn ni dar por confirmadas lesiones de los árbitros.
La identificación de quienes lanzaron las botellas es el siguiente paso. Cualquier posible actuación policial debe distinguirse de las restricciones de acceso a partidos y al estadio anunciadas por la competición.
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