Hay apellidos que abren puertas y otros que, además, colocan una enorme carga sobre los hombros. Daicos pertenece a las dos categorías. Nick nació siendo hijo de Peter Daicos, uno de los grandes nombres de la historia de los Collingwood Magpies: 250 partidos, 549 goles, miembro del equipo campeón de 1990 y dueño de una forma de jugar que convirtió al Macedonian Marvel en uno de los grandes ídolos del club. Cuando Nick todavía era un niño, su hermano Josh añadió otro eslabón a la cadena familiar al llegar a Collingwood mediante la regla padre-hijo en el draft de 2016.

Nick creció, por tanto, con Collingwood alrededor. Pasó por la Peter Daicos Academy desde pequeño, jugó en Kew Rovers y llegó posteriormente a los Oakleigh Chargers. Pero si el apellido explicaba por qué todos sabían quién era, sus actuaciones explicaron pronto por qué había tanta expectación. En sus cinco partidos de la NAB League antes del draft promedió 35,8 disposals y dos goles, y con Victoria Metro llegó a firmar un encuentro de 41 disposals y dos goles. Cuando Gold Coast presentó una oferta por él con el número cuatro del draft de 2021, Collingwood no dudó en igualarla. El segundo hijo de Peter Daicos estaba oficialmente en los Magpies.

La peculiaridad de su historia es que prácticamente no hubo periodo de adaptación. Daicos debutó en la Ronda 1 de 2022 frente a St Kilda con 18 años y terminó aquella primera noche con 27 disposals. Jugó los 25 partidos de Collingwood durante su temporada de debut y acabó ganando el premio Rising Star al mejor debutante del año en la AFL. Lo que normalmente habría sido considerado el primer gran logro de una carrera terminó pareciendo, con el tiempo, apenas el comienzo.

En 2023 dejó de ser simplemente uno de los jóvenes más prometedores de la AFL. Entró por primera vez en el All-Australian, terminó tercero en la Medalla Brownlow y cerró el año como jugador de un Collingwood campeón. En 2024 ganó el premio de la Asociación de Entrenadores de la AFL al mejor jugador de la temporada y el Trofeo Copeland como mejor jugador de los Magpies, además de subir un puesto en la Medalla Brownlow para terminar segundo con 38 votos. En 2025 volvió a ser segundo, esta vez por detrás de Matt Rowell, y fue elegido MVP de la AFL por sus propios compañeros. Antes de cumplir los 24 años, Daicos ya había sido Rising Star, campeón de la AFL, cuatro veces All-Australian y había ocupado durante tres temporadas consecutivas alguno de los tres primeros puestos de la Brownlow.

La temporada que faltaba

Si sus campañas anteriores habían servido para establecer a Daicos entre los mejores jugadores de la liga, la de 2026 ha eliminado prácticamente cualquier matiz. Durante la temporada regular ha promediado 34,9 disposals, 10,7 posesiones disputadas, 5,7 clearances, 6,7 entradas en la zona de 50 y nueve participaciones en la anotación por partido, además de marcar 24 goles. Por supuesto, acabó siendo seleccionado por cuarta temporada consecutiva en el All-Australian.

También ha arrasado en las otras grandes votaciones individuales. Los entrenadores le concedieron 147 votos en el AFLCA Champion Player of the Year, pulverizando el anterior récord de 122 establecido por Dustin Martin en 2017. Poco después, sus propios compañeros le entregaron por segundo año consecutivo el Leigh Matthews Trophy como MVP de la AFL. La Medalla Brownlow era, paradójicamente, la gran distinción individual que todavía no figuraba en su palmarés.

Pero este era su año, y no paró de dejarnos actuaciones que lo confirmasen.

Su encuentro número 100 llegó en la Ronda 6 contra Carlton, uno de esos escenarios que parecen diseñados para una actuación especial. Collingwood comenzó el último cuarto 18 puntos por debajo. Daicos terminó con 39 disposals, ocho clearances y un gol, pero la cifra importante fueron los 13 disposals que acumuló solamente en ese último periodo. Los Magpies dieron la vuelta al partido y ganaron por cinco puntos. El homenaje por sus cien encuentros terminó convertido en otra demostración de hasta qué punto podía controlar un partido cuando más lo necesitaba su equipo.

Más adelante llegó el tramo que acabaría decidiendo definitivamente la Medalla Brownlow. Contra Port Adelaide en la Ronda 15 sumó 41 disposals, 14 posesiones disputadas, nueve clearances, diez participaciones en la anotación, un gol y una asistencia. Una semana después destrozó a Richmond con 37 disposals y tres goles. Frente a Gold Coast añadió 31 disposals, ocho clearances y otro gol en una victoria por seis puntos en la que volvió a aparecer en los momentos decisivos.

La secuencia continuó hasta convertirse en algo que nadie había conseguido antes. Entre las Rondas 15 y 20 Daicos recibió los tres votos de la Brownlow en seis partidos consecutivos. En el último de ellos, frente a Adelaide en el Adelaide Oval, acumuló 39 disposals en la victoria de Collingwood por 34 puntos. Ya no se trataba solamente de encontrar mucho el balón. Daicos estaba entrando más en ataque, marcando goles, generando anotaciones y manteniendo al mismo tiempo el volumen de juego propio de un centrocampista de élite.

Una Brownlow sin suspense final

La ceremonia terminó poniendo números a lo que se había visto durante toda la temporada.

Daicos consiguió los tres votos en sus tres primeros partidos del año y ya acumulaba nueve. Desde la Ronda 11 tomó el liderato y el tramo de seis actuaciones consecutivas como mejor jugador entre las Rondas 15 y 20 convirtió la carrera por la medalla en una persecución cada vez más improbable. Cuando todavía quedaban tres rondas por contar, su ventaja ya era matemáticamente inalcanzable.

El resultado final fue extraordinario: 47 votos para Nick Daicos, 36 para Bailey Smith y 34 para Marcus Bontempelli. Daicos recibió votos en 18 partidos y fue considerado el mejor sobre el campo en 13 de ellos. Superó así los 45 votos con los que Patrick Cripps había establecido el récord de la competición en 2024 y logró además la mayor cantidad de partidos de tres votos en una misma temporada. Sus seis máximas puntuaciones consecutivas establecieron otro récord.

Los 11 votos de ventaja sobre Bailey Smith igualaron también el mayor margen de victoria de la historia de la Brownlow. Y para Collingwood hubo otro dato con un significado especial: ningún jugador de los Magpies había ganado la medalla desde Dane Swan en 2011.

Peter Daicos, terminó toda su carrera con 93 votos acumulados en la votación al mejor jugador de la temporada. Con apenas 23 años, Nick acumula ya 156 votos. Un año antes se había convertido en el jugador más rápido de la historia en alcanzar los 100, y después de solo cinco temporadas ya ocupa el 33.º puesto de la clasificación histórica de votos.

Quizá lo más llamativo de todo sea que la Medalla Brownlow no cambia demasiado la percepción sobre Nick Daicos. No descubre a un gran jugador ni transforma una carrera. Más bien coloca el premio que faltaba junto a todo lo que ya había conseguido.

Durante años fue inevitable hablar de la herencia. Del talento de Peter, de Josh jugando a su lado, del mecanismo padre-hijo que permitió a Collingwood asegurarse a uno de los grandes talentos de su generación. Era imposible separar a Nick Daicos de todo aquello y probablemente nunca haya razones para hacerlo.

Pero después de cinco temporadas la relación se ha invertido.

Nick ya no es importante porque continúe la historia de los Daicos en Collingwood. La historia de los Daicos en Collingwood es todavía más grande porque ahora también le pertenece a él.