Un año para volver a creer

La temporada 2026 de Melbourne terminó con una derrota y una sensación extraña. Los Demons cayeron ante Carlton en la Ronda Wildcard y se quedaron fuera de las Series Finales a las primeras de cambio, pero reducir su año a ese partido sería injusto. Tras dos temporadas consecutivas acabando 14.º, la salida de Simon Goodwin y las marchas de Christian Petracca y Clayton Oliver abrían un escenario de incertidumbre. Muy pocos situaban a Melbourne entre los equipos capaces de jugar en septiembre.

Steven King cambió esa perspectiva con rapidez.

El nuevo entrenador apostó por un fútbol más agresivo, rápido y dispuesto a asumir riesgos. Tras diez partidos, los Demons presentaban un balance de 7-3, ocupaban la quinta posición y todavía no habían perdido en el MCG. Melbourne había derrotado a rivales de nivel y, sobre todo, había encontrado una identidad reconocible.

Más velocidad y una nueva generación

Una parte importante del crecimiento llegó de jugadores que todavía estaban construyendo su lugar en el equipo. Harvey Langford ganó peso en la banda y en ataque, Harry Sharp dejó de ser una pieza periférica y Koltyn Tholstrup encontró una función diferente desde la defensa. Daniel Turner, por su parte, confirmó su progresión como uno de los defensas jóvenes más prometedores del equipo.

A su alrededor continuaban varias figuras capaces de sostener el nivel competitivo. Max Gawn siguió siendo la referencia estructural, mientras Kysaiah Pickett aportó desequilibrio tanto cerca de los postes como alrededor de las disputas. La llegada de Jack Steele añadió experiencia y presión defensiva a un centro del campo que había perdido dos nombres enormes durante el verano.

La mezcla funcionó mejor de lo esperado. El mejor ejemplo llegó en la Ronda 22. Fremantle aterrizó en el MCG como líder de la clasificación y uno de los grandes favoritos al título. Los Demons respondieron con uno de sus mejores partidos del año y ganaron 113-109 después de anotar cinco goles en el último cuarto. A esas alturas ya no parecía exagerado preguntarse hasta dónde podía llegar el equipo.

El final que deja preguntas

La Ronda 23 confirmó que Melbourne podía competir arriba. Los Demons arrasaron a Port Adelaide por 132-56 y mantuvieron vivas incluso sus opciones de terminar entre los cuatro primeros. Sin embargo, la victoria quedó empañada por la acción de Jacob van Rooyen sobre Aliir Aliir y la posterior sanción del delantero.

Una semana después llegó el golpe. Los Western Bulldogs ganaron 108-87 en el MCG y Melbourne cerró la temporada regular en séptima posición, con 15 victorias y ocho derrotas. Eso obligó a los Demons a disputar la nueva Ronda Wildcard.

Carlton terminó convirtiéndose en el último obstáculo. Melbourne comenzó con cuatro goles consecutivos y llegó al primer descanso 18 puntos por delante, pero su ataque perdió eficacia desde ese momento. Los Demons generaron oportunidades suficientes, aunque solo consiguieron tres goles más durante el resto de la noche. Carlton se impuso 74-55 ante 91.733 espectadores y puso fin a la temporada.

El resultado reforzó una preocupación que Melbourne arrastra desde hace varios años: desde el título de 2021, el club todavía no ha vuelto a ganar un partido de las Series Finales. El contexto de 2026, sin embargo, era diferente. Este equipo no llegaba a septiembre como aspirante consolidado obligado a luchar por el título, sino como un grupo en transición que avanzó mucho más rápido de lo previsto.

Una derrota que no borra el progreso

Ese es probablemente el balance más justo de la temporada. Melbourne no terminó donde soñaba después de su victoria ante Fremantle, pero sí bastante por encima del punto desde el que comenzó.

King ha encontrado una base de juego, varios jóvenes han dado pasos importantes y el club ha demostrado que su renovación no tiene por qué significar años lejos de la parte alta. El siguiente desafío será más exigente precisamente porque las expectativas han cambiado.

En marzo, jugar las Series Finales habría parecido un éxito inesperado. Después de 15 victorias y varios triunfos ante rivales importantes, en agosto la eliminación frente a Carlton supo a oportunidad perdida.

Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo. La temporada 2026 de los Demons terminó antes de lo que querían, pero también consiguió algo que parecía bastante más difícil al comenzar el año: hacer que Melbourne volviera a mirar hacia arriba.