Logan Morris ya no puede considerarse simplemente una promesa. A sus 21 años, el delantero de Brisbane ha completado una transformación vertiginosa: de irrumpir casi por sorpresa en 2024 a terminar la fase regular de 2026 como uno de los atacantes más productivos de la competición. Sus 63 goles en 22 partidos le permitieron acabar segundo en la carrera por la Medalla Coleman, únicamente por detrás de Charlie Curnow, y le valieron además su primera elección en el equipo All-Australian.
De elección 31 a bicampeón
Brisbane eligió a Morris con el número 31 del draft de 2023, procedente de los Western Jets. Su impacto fue prácticamente inmediato. Debutó en 2024 y rápidamente se hizo un hueco en un equipo que aspiraba al título. Antes siquiera de cumplir 21 años ya había disputado 50 partidos, participado en ocho encuentros de Series Finales y formado parte de los equipos campeones de 2024 y 2025.
Su producción goleadora también comenzó a destacar muy pronto. Alcanzó los 88 goles al disputar su partido número 50 con Brisbane, una cifra que, entre los jugadores que comenzaron su carrera en el club, solo superaba Daniel Bradshaw en ese mismo punto. Poco después se convirtió en el jugador más joven de la historia de Brisbane en alcanzar los 100 goles.
El salto definitivo en 2026
Esta temporada ha confirmado que aquel comienzo no fue circunstancial. Morris se ha asentado como uno de los objetivos principales del ataque de los Lions y ha añadido actuaciones individuales capaces de decidir partidos. En la Ronda 13 firmó siete goles contra Gold Coast, además de 17 posesiones y nueve marcas, para llevarse la Medalla Marcus Ashcroft como mejor jugador del QClash.
Pero su actuación más llamativa llegó en la Ronda 24. Ante Collingwood, en el MCG, consiguió ocho goles en la victoria de Brisbane por 159-96. Nunca antes un jugador de los Lions había marcado ocho goles en un partido disputado en ese estadio. Aquella noche elevó su cuenta de la fase regular hasta los 63 tantos y terminó de impulsar una candidatura al equipo All-Australian que pocos meses antes habría parecido extraordinariamente precoz.
Mucho más que una racha goleadora
Los números explican una parte importante de su crecimiento, pero no toda. Con 191 centímetros, Morris combina capacidad para ganar marcas, movilidad y presencia cerca de los palos. Brisbane ya no necesita tratarle como un joven al que proteger dentro de una delantera experimentada: puede buscarle como uno de sus principales puntos de referencia.
Ese cambio de estatus quizá sea lo más significativo. En 2024 Morris era una de las historias inesperadas del equipo campeón. En 2025 confirmó su sitio y terminó como máximo goleador de Brisbane. En 2026 ha dado el siguiente paso: All-Australian, segundo máximo goleador de la fase regular y protagonista de algunas de las mayores actuaciones ofensivas del año.
Todavía tiene 21 años. Y precisamente por eso, más que los registros que ya ha alcanzado, lo que empieza a resultar realmente llamativo es hasta dónde puede llegar.

